La verdad es que hace mucho tiempo no voy a cine (y debería hacerlo). La comodidad de la casa y las películas “piratas” han reemplazado en mí la grata costumbre de asistir al cinema, y la no tan grata costumbre de pagar el doble del precio del DVD por el tiquete.Claro que esto no es impedimento para hablar sobre una película, bien podría hacerlo sobre una vista desde la comodidad de mi cama o desde el frío suelo de mi sala, pero no es lo mismo.
Como no soy crítico de cine y lo que soy capaz de opinar sobre una película es tan poco, decidí escribir sobre las peculiares costumbres que lleva consigo asistir al cinema. No quiero caer en el cliché de describir qué tan gloriosa era la película seleccionada o qué tan fantástica fue su dirección; quise hacer algo distinto.
Para mí, el solo hecho de ir al cine implica realizar varias actividades que giran en torno al objetivo principal, y que de cierta manera son casi como rituales. Dentro de estas actividades, la primera sería hacerlo bien acompañado (lo cual muchas veces es garantía de que no voy a ver mucho de la película).
La segunda, comprar una gran cantidad de comida “chatarra” antes de entrar al cine, que incluyen: una chocolatina Snicker; un tarro inmenso y desproporcionado de palomitas de maíz con mucha sal y mantequilla; una gaseosa igual de desproporcionada para mí pero proporcionada para el tarro de palomitas de maíz (y que además implicara tener que ir al baño en la mitad de la película); un paquete de platanitos Cronch dulces o salados (dependiendo de los gustos del día); y para rematar, unos chicles como para evitar que después de engullir todas estas cosas quede con mal aliento.
A lo anterior, y como tercer punto, se le suman todas las distracciones que son típicas de este programa: la bella dama que pasa con el novio, el grupo de adolecentes risueños que tiran palomitas, el joven del afro que se te hace al frente o la propia compañía.
El resultado es que para mí es difícil ver una película en un cinema, sin dejar de ser una deliciosa experiencia, pero está claro que voy a hacer de todo menos ver la proyección, por lo cual llegué a una conclusión hace un tiempo: cuando quiera ver la película la veo en mi casa, cuando quiera pasarla bien pero no ver la película voy al cine, o si quiero tener la oportunidad de escoger entre verla o no hacerlo debo ir a la última función.
Aunque en muchas ocasiones ir al cinema no garantice ver la película, sí garantiza pasar un buen rato de esparcimiento. Sin embargo no siempre tiene que ser tan extremo y tan caricaturesco, para eso existen los horarios.
Un día me pregunte: ¿por qué proyectan filmes a las 9:30 de la noche? Y decidí responderme la pregunta asistiendo a la hora indicada, pero no me imaginé encontrar un ambiente totalmente distinto al diurno.
Estas serían algunas de las razones que explican el porqué a las 9:30 pm. es la hora perfecta para el asistir al cine: es la hora en la que puedo estar seguro que no tengo que correrme para dejar pasar al niño de al lado que quiere ir al baño; porque es la hora en la que puedo abrazar a la novia y subir los pies en la silla del frente; porque es la hora en la que puedo entrar de noche y salir de noche sin que me afecte la perturbarte noción de que entre de día y por alguna razón siempre me extraño que el tiempo haya corrido hasta hacerse de noche.
Podría decir casi con cariño que la sala de cine en esta ocasión se convierte en la sala de mi casa y que de alguna forma las sillas que de día parecen tan incómodas se transforman en sofá camas literalmente. Es más, si no estoy con la novia sino con un grupo de amigos es pertinente dejar escapar aquel gasecito que en otro horario hubiera perturbado mi digestión haciéndome pasar un mal rato.
En conclusión, el cinema y las películas de cine son fabulosas, pero en torno a ellas giran una gran cantidad de actividades que no siempre son observadas, actividades que de cierta forma hacen del cine una habitación más de mi hogar. Este tema es muy amplio y de él hay mucha tela por cortar.
Por hoy dejemos hasta este punto y me gustaría dejarle un mensaje a aquel que este leyendo esté humilde y poco profesional mini ensayo del cinema: Por más mala que sea una película, puedes pasarla de lo mejor si te das cuenta de que fuiste a pasarla bien, no a criticar.
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